Este es el primer Carnaval que disfrazo a Simba. Ayer, a la guardería, lo llevé vestido de payasete, con un disfraz del Carrefour o del Alcampo, de esos de tela fina. Se lo puse encima de la ropa, primero por el terrible frío que hace y segundo, para que se lo quitaran si estaba incómodo. Que así fue, claro, pobre. Les quitaron los disfraces a todos los bebés... Por cierto, ¿os he dicho que Simba ha "repetido"? Sí, sí, ya es un repetidor con un añito, jijijiji. En la guardería los grupos se reparten así: bebés hasta un año juntos, luego de 1 año a un año y medio, de año y medio a dos y por último otro grupo de 2 a 3 años. Simba cumplió el año a finales de octubre y en septiembre entró al aula de bebés. En enero pasaron a los del año cumplido al grupo siguiente, pero me dijeron que a Simba no lo veían preparado, que seguía muy mimosete. A eso hay que sumar que cuando empezó Navidad aún no se había soltado a andar (se soltó la noche de Reyes). Y ahí sigue, el jodío. Cuando ves las fotos del aula en el blog que tienen, sale de pie entre los peques en plan "matón". El repetidor.
Que me desvío. De payasete a la guarde. Un pantalón y una camisa. Algo cómodo. Parece lógico, ¿no? Pues no. Vi a una niña con un pelucón rubio que daba miedo. Y a otra con una cabeza de Hello Kitty gigante. Y no vi más porque me fui corriendo (de las madres y padres de la guarde se merece hablar en post aparte).
Y para la calle... Disfraz de elefante. Lo compramos hace meses aprovechando que estaban baratitos. Lleva un gorro con orejas muy chulo y abrigadito. Y si el tiempo permite que salgamos a pasear se lo pondremos. Si se deja.
¡Feliz Carnaval!

