sábado, 13 de febrero de 2010

Carnestoltes

Este es el primer Carnaval que disfrazo a Simba. Ayer, a la guardería, lo llevé vestido de payasete, con un disfraz del Carrefour o del Alcampo, de esos de tela fina. Se lo puse encima de la ropa, primero por el terrible frío que hace y segundo, para que se lo quitaran si estaba incómodo. Que así fue, claro, pobre. Les quitaron los disfraces a todos los bebés... Por cierto, ¿os he dicho que Simba ha "repetido"? Sí, sí, ya es un repetidor con un añito, jijijiji. En la guardería los grupos se reparten así: bebés hasta un año juntos, luego de 1 año a un año y medio, de año y medio a dos y por último otro grupo de 2 a 3 años. Simba cumplió el año a finales de octubre y en septiembre entró al aula de bebés. En enero pasaron a los del año cumplido al grupo siguiente, pero me dijeron que a Simba no lo veían preparado, que seguía muy mimosete. A eso hay que sumar que cuando empezó Navidad aún no se había soltado a andar (se soltó la noche de Reyes). Y ahí sigue, el jodío. Cuando ves las fotos del aula en el blog que tienen, sale de pie entre los peques en plan "matón". El repetidor.
Que me desvío. De payasete a la guarde. Un pantalón y una camisa. Algo cómodo. Parece lógico, ¿no? Pues no. Vi a una niña con un pelucón rubio que daba miedo. Y a otra con una cabeza de Hello Kitty gigante. Y no vi más porque me fui corriendo (de las madres y padres de la guarde se merece hablar en post aparte).
Y para la calle... Disfraz de elefante. Lo compramos hace meses aprovechando que estaban baratitos. Lleva un gorro con orejas muy chulo y abrigadito. Y si el tiempo permite que salgamos a pasear se lo pondremos. Si se deja.
¡Feliz Carnaval!

miércoles, 10 de febrero de 2010

A ver si me toca

No sé si me dará tiempo... Simba lleva ya mucho rato de siesta y en cualquier momento oiré "A" y un pedete, lo que significa que está despierto y preparado para salir de la cuna... Pero hay que intentarlo, merece la pena:

TEO y LEO, el blog y la tienda de portazagales y otras cositas para bebés, sortean un cheque-regalo... y yo quería comprarles algo, así que me viene genial. ¿Sabéis lo que quería? Unos baby-lorcitas, baby-legs. Son unos calentadores muy útiles cuando llevas a tu niño en un porta-bebés, pues los pantalones se suben y se les quedan las piernecitas al aire, y con el frío que hace...

Tienen varios modelos para todos los gustos, podéis mirarlos aquí. En la tienda hay muchas más cosas, lo mejor, los portazagales. Así conocí a TEO y LEO, cuando buscaba un portabebé y elegí un mei-tai. Te lo hacen con las telas que elijas, y son todas tan chulas que a mí me costó un buen rato diseñar el mío.

Por otra parte tienen un blog muy interesante que podéis visitar aquí: http://www.teoyleo.com/blog/ . Por cierto, a ver si cambio el enlace de mi lista que es del blog antiguo.


Esta es la entrada que explica el sorteo, por si queréis participar:

sorteo Teoyleo

¡Buena suerte!

Abandonos

Lo siento, siento tanto tiempo sin escribir nada... La excusa del tiempo parece demasiado repetitiva, ¿no? El caso es que todo se ha complicado en los últimos meses. Operaron a Mufasa de una hernia discal y, aunque ya está mejor, aún no está bien. Simba ha continuado con sus otitis (esta semana misma empezó con la número... ni sé). El blog del cole ha sido otra de las causas de este abandono, y también causa de disputas caseras... Así que entre el poco tiempo libre y los ánimos un poco bajos por todo lo que os cuento, no he pisado esto...

Me veo este verano actulizando el blog, ¿me acordaré de todas las anécdotas, problemas e historietas del curso?

Intentaré estar si no al día, a la semana :P.

Hasta pronto

martes, 17 de noviembre de 2009

Entrevistas y otras cosas

Simba duerme. Después de un par de semanas sano (ya no cuento la tos ni los mocos) ha vuelto a tener fiebre. Cuando hemos llegado de la guardería me lo he colgado en la bandolera y ha apoyado su cabecita en mi hombro. Necesitaba mi compañía más que comer, más que nada en el mundo. Es lo único que lo ha calmado, así le ha ido bajando un poco la temperatura.

Cada día que pasa estoy más contenta con mis portabebés. Ayer pude bajar a hacer la compra con Simba en la mochila y hoy ha encontrado consuelo en mis brazos mientras ponía la mesa...

Hace mucho que no escribo nada, y eso que hay historietas que contar. No encuentro tiempo.

Este cole es muy distinto de los otros en los que he estado. Las madres me piden tutorías todas las semanas. Para ver cómo van sus hijos. Se supone que eso es bueno, pero... ¡llevamos 2 meses de clase y tienen 3 años! No tengo mucho que contarles. Y ya les dije en la reunión que yo nos las iba a citar si no había nada destacable, para bien o para mal. Pero ellas ahí están. Me fastidia un poco porque lo hago fuera de mi horario y porque algunas sólo vienen a contarme lo maravillosos que son sus hijos. Así que me paso el rato escuchando cosas que a veces poco tienen que ver con la realidad. Otras veces son más amenas, hablamos las dos, nos reímos de anécdotas...

La de mañana es con la mamá de Pizpi. No os podéis imaginar lo difícil que es estar en clase con ella. No respeta casi ninguna norma. Rompe todo lo que se puede romper. Pega a los demás. Juega con el agua del WC, se mete cualquier cosa a la boca. Y cuando lo hace, te llama: "mira, seño, lo que hago". El orientador ya ha venido a clase (el que no llora no mama, y más que llorarle lo he perseguido por todo el colegio). Sigo sus pautas. La cosa ha mejorado algo. La madre sufre y llora cada vez que le cuento algo que ha hecho malo, por lo que he optado por contarle lo mínimo. Está muy agobiada. En la entrevista me centraré en lo positivo e intentaré que ella también lo haga. Porque también hay cosas buenas. He conseguido que se siente en la asamblea, por ejemplo. Y va participando.

La semana que viene tengo otra madre. Lo único que le tengo que decir es ¡que enseñe a su hijo a limpiarse los mocos! Se queda con el pañuelo en la mano y la vela colgando, no hay manera de que lo intente. Tampoco se subía antes los pantalones, por lo menos en eso ha mejorado.

Este cole es muy distinto. Los niños van más limpios y saben más, pero también es cierto que están un poco "atontolinados". Hasta algunos, bastantes, van y vienen en la silla de paseo. No sé si son las prisas de la ciudad o qué, pero me da tanta pena! Luego salen al recreo o vamos a la sala de psicomotricidad y se les ve torpes. Y hablando del recreo, una madre propone que se quite el tobogán "porque es un peligro". Sí que lo es para niños que todavía van en el carro, desde luego.

martes, 3 de noviembre de 2009

Lunes

Iba a contar el fin de semana. Como en el cole. En el cole he contado que celebramos el cumple de Simba. Pero nada de la discusión entre Mufasa y yo. Aquí lo he borrado.
Mufasa dice que soy rencorosa. Es cierto. Ojalá pudiera olvidar fácilmente, pero me siento tan herida por la palabras que hasta la cicatriz se queda ahí durante años y años.

Hoy París ha contado un cuento muy chulo. París es nuestro profe de francés. Y este es el cuento:


Un ratón se encuentra una manzana pero no la puede meter en su casita porque es muy grande. Entonces busca la ayuda de los otros animales del bosque...

viernes, 30 de octubre de 2009

Vamos a compensar

Lo cierto es que Simba quiere a sus abuelos, especialmente al yayo. Y eso me hace feliz. Yo también quería mucho a mi abuela, aunque con más mérito que mi niño, pues la quería aunque no me comprara chuches ni churros, aunque no dedicara el 100% de su tiempo a jugar conmigo.
Mi abuela se quedó ciega. La recuerdo en el sofá, con la gata encima de sus piernas, contándonos lo que veía. Cuando tenía las manos frías, me las cogía y no me soltaba hasta que entraba en calor. A veces bailábamos sin música. Me contaba cómo eran de pequeñas mi madre y mi tía. Me reñía y se enfadaba conmigo. Pero era su preferida de las 4, lo sé.

Os presento este cuento precioso para compensar lo de ayer: Abuelos, de Chema Heras.

Una tarde de primavera estaba el abuelo regando en la huerta cuando vio llegar un coche que anunciaba: ¡Ésta noche habrá fiesta en la Plaza del pueblo!
¡Venid todos a bailar con los mejores músicos del país!
-¿Has oído, Manuela? ¡Ésta noche tenemos baile!
-Sí, Manuel; pero yo no voy. Ya no soy una niña par andar de fiesta en fiesta.
El abuelo no dijo nada.
Miró al sol, que estaba a punto de esconderse en el horizonte, y se agachó a por una margarita que crecía entre la hierba.
Después se fue a donde estaba la abuela, le dio la flor y dijo:
-Pero tú eres muy bonita, Manuela. ¡Eres tan bonita como el sol!

¡Y hasta aquí puedo leer!

Buen fin de semana a todos...


jueves, 29 de octubre de 2009

Nietitis

¿Vuestros suegros (o padres) padecen de nietitis? Es algo terrible para las pobres madres que lo sufrimos. Desde que nació Simba mis suegros "viven" en casa. Con la excusa de ayudar vinieron desde el primer día y todos los días y días enteros. A mí no me ayudaron en absoluto. No podía ir con las tetas al aire, por ejemplo. Y era agobiante tenerlos en casa en unos momentos que son de intimidad entre padres y bebé. No entiendo la nietitis. Mi madre no es así. Mi abuela no era así.

Reconozco que hoy estoy especialmente quemada. Y no por nada en concreto. Es la semana. Esta otitis está siendo muy larga y con varios días de fiebre. Simba no se recupera, no lo podemos llevar a la guardería y se queda con los abuelos. Sé que puede sonar desagradecido este post, sé que tengo suerte de que estén, lo sé. Pero me estoy volviendo así de intolerante, qué le voy a hacer.

No soporto que siempre tengan que llevar el carro ellos. No soporto que lo besuqueen, ni que lo llamen capullo, ni que jueguen a "es mío". No soporto que opinen sobre sus comidas, sobre sus otitis, sobre si lo he abrigado bien o no, sobre si es tarde para sacarlo a pasear o no. No soporto que estén deseando sacarlo a pasear ellos solos. No soporto que le den chucherías y encima digan que las ha pedido él, que le den churros o pan a media mañana.

Y he aguantado mucho. He aguantado a la abuela decir hasta el aburrimiento lo que iba a llorar ella el primer día de guardería. Ella. He aguantado al abuelo en mi primera visita a una guardería después de haberle dicho que no necesitaba que me acompañara. Él consideró que yo era bastante inútil como para ir sola.

Ahora tengo a Simba sin poderse dormir. Con sus rutinas desorganizadas. Sin haber cagado, porque ni eso le dejan hacer al pobre, él necesita estar tranquilo y los abuelos no lo dejan quieto un momento.

Espero que vosotras y vosotros no padezcáis el síndrome de los abuelos...